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Personas Mayores y navidad. ¿Todos felices comiendo perdices?

Personas Mayores y navidad. ¿Todos felices comiendo perdices?

PERSONAS MAYORES Y NAVIDAD. ¿TODOS FELICES COMIENDO PERDICES?




   Ya es Navidad, momento del año en el que todo gira alrededor de la alegría, la felicidad, el amor y el encuentro. Sin embargo sabemos que esto no es así para todas las personas, ni tan siquiera para la misma persona en todos los momentos de su vida. En este blog analizamos los temas desde la persepectiva del ciclo vital y el compromiso de nosoloarrugas es con las personas mayores, por ello es desde este punto de vista desde el cual vamos a tratar este tema, la celebración de la Navidad; siendo conscientes de que existen otros muchos aspectos que influyen y otros muchos colectivos que viven estas fechas de forma dura y difícil.




La Navidad en distintas etapas de nuestra vida



   Si nos esforzamos un poco y hacemos un ejercicio de imaginación, o de recuerdo aquellos que ya han tenido distintas vivencias, podemos comparar como se vive la navidad en distintas etapas de nuestra vida.

  • Para un niño, es tiempo de alegría, de magia, de ilusión, de impaciencia...Las vacaciones, los adornos en las calles y en la casa, los regalos, los dulces y las actitudes que transmiten los mayores lo propician.



  • Para un joven, es tiempo de alegría y esperanza. Estas fechas brindan la oportunidad de reuniones especiales con familiares, amigos y compañeros dónde la fiesta es la principal protagonista y los regalos compañeros de viaje.



  • Los adultos, sin renunciar a lo anterior, lo tienen un poco más complicado pues son principalmente ellos los que se encargan de organizar todo lo necesario para crear este clima festivo y entrañable poniendo en marcha las dinámicas necesarias: Decorar la casa, hacer las compras, preparar las comidas, organizar las reuniones, propiciar los encuentros, llevar a cabo viajes etc.




   Generalmente todas estas actitudes y actividades son en sí mismas agradables y favorecen en las personas estados afectivos positivos pues la mayoría de ellas se llevan a cabo con una expectativa de disfrute, para uno mismo pero también para los otros. Pero... ¿Qué ocurre con las personas mayores?

   En la actualidad hablar de personas mayores es hablar del colectivo con mayor variabilidad de todo el ciclo vital. Sin pretender ser exhaustivos, nos vamos a referir solo a aquellos mayores que pasan estos días en casa de los hijos e hijas y a aquellos que viven en centros residenciales.




La Navidad en casa de las hijas e hijos



   Las personas mayores de hoy vivieron unas navidades parecidas a las que vivieron sus padres y estos probablemente a las de los suyos. Vivimos el momento de la historia en donde los cambios suceden con más rapidez que nunca y los mayores de hoy recuerdan unas navidades muy diferentes a las de sus hijos. A este cambio de hábitos, valores y costumbres debemos añadir:


  • Por un lado, ellos fueron los anfritiones durante años dedicando su vida a los demás

  • Por otro lado, han perdido a todos sus seres queridos de la generación anterior y a gran parte de familiares y amigos de la suya




   Estos tres aspectos se viven como pérdidas y por lo tanto restan del cómputo total; sin embargo hay cosas que podemos hacer para sumar y que el resultado final sea mucho mas positivo, por ejemplo:


  • Ofrecerles responsabilidades en la preparación de algunas cosas, hacerles sentir que son útiles e incluso necesarios


  • Intentar adelantar las horas de las cenas especialmente para evitar cambios muy drásticos en sus horarios habituales y facilitar así que permanezcan más tiempo en la sobremesa


  • A la hora de hecer regalos tener presente que valorarán ante todo el tiempo y la atención que les dediquemos. Compartir con ellos actividades de cualquier índole es el mejor regalo que podemos hacerles


  • Si en algún momento les vemos mostrar añoranza o tristeza, validar sus emociones, es decir, comprender por qué se sienten así y hacérselo saber. No negar sus sentimientos, acompañar y escuchar en silencio en esos momentos es lo más generoso que podemos hacer en navidad por las personas mayores, ellos nos lo agradecerán


  • Preguntarles acerca de cómo eran en sus tiempos de infancia estas fiestas, dejarles contar, revivir sus recuerdos libremente, sin dirección y siempre que lo deseen. Esta experiencia puede ser sumamente positiva pues con ella no solo ejercitará diversos tipos de memoria, sino que reforzará su autoestima favoreciendo un estado de animo positivo


   También es posible que la persona mayor padezca algún tipo de demencia o deterioro cognitivo, en estos casos tenemos que ser mas cuidadosos en todos los aspectos. La llegada de la Navidad altera todo nuestro entorno, nuestros hábitos, costumbres y emociones. Una persona mayor que sufre algún tipo de demencia es especialmente vulnerable a los cambios. Se desorientan fácilmente. Las luces, los cambios de rutinas, un mayor número de personas en casa a las que es posible que no reconozca, las prisas, la música, las voces etc. puede angustiarles y ponerles nerviosos*.  

(* véase "Alzhéimer: cuando la agresividad aparece)



En estos casos debemos:


  • Tratar de minimizar estos estímulos

  • No confrontarles con su falta de memoria, preguntándoles constantemente “¿No recuerdas quién es...?”

  • Compartir sus emociones

  
    En definitiva, se trata de transmitir calma y afecto utilizando todos los medios a nuestro alcance y evitando aquellos estímulos que puedan resultarles perturbadores.




La Navidad en los centros residenciales



   En estos centros la Navidad se hace especialmente visible en muchos aspectos. Los distintos profesionales que trabajan en ellos se esmeran con bastante antelación en prepararla. Confeccionan adornos junto con los residentes, que son capaces de hacerlo, para hacerles partícipes en mayor medida de esta festividad. Organizan actos con otros colectivos, cantan villancicos y celebran los días más señalados reproduciendo en todo lo posible las costumbres. Sin embargo, el hecho de que aquí las acciones sean necesariamente grupales condiciona en gran medida la idoneidad de las mismas para todos los residentes. Debemos tener en cuenta que el estar rodeados de gente no evita necesariamente la sensación de soledad.


Algunos de los aspectos sobre los que reflexionar serían:


  • Tener en cuenta que desgraciadamente no todos los residentes reciben visitas de los familiares, por lo que el ver a sus compañeros y compañeras con los suyos hace que sientan una mayor soledad

  • Como se ha indicado en el epígrafe anterior, en el caso de personas con demencia los estímulos visuales y auditivos pueden resultar perturbadores así como los cambios en el entorno, ya sea por las visitas, los horarios o las distintas actividades

  • En cuanto a las prendas o complementos que se suelen utilizar para amenizar las reuniones (gorros de papá noel, diademas con astas de renos, sombreritos de cartón, gafas, collares y narices de plástico de cotillones etc.) hay que ser muy cuidadosos pues aunque la intención sea la mejor, se corre el riesgo de faltar al respeto a la persona mayor y no darle un trato digno.



   La regla que deberíamos utilizar para saber si es adecuado o no ponerle algún adorno es imaginar que somos nosotros los que estamos en su lugar. Pensar cómo nos gustaría ser tratados. No se trata de la voluntad del que da, en este caso el profesional, sino del deseo del que recibe. Preguntarles antes de colocarles nada si lo desean y respetar su decisión. El hecho de ponerles un gorro en sí mismo nos les va a dar alegría y si puede humillarles. Animarles a que se unan a la fiesta pero no decidir por ellos ni obligarles. En los casos en que la persona no tiene capacidad de decisión obviamente no debemos ponerles nada.

  

   En definitiva se trata de ofrecer un trato absolutamente respetuoso y digno. Eso implica no tratar a la persona mayor de forma infatilizada, no decidir por ella, no dar por hecho que ha de sentirse feliz, validar sus emociones y tener presente que ofrecer compañía y compresión es el mejor regalo de navidad para las personas mayores





Mª José Aguilera Muro.
Psicóloga, especializada en adultos mayores.

Fundadora de nosoloarrugas

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